Al final sólo un billete, y un adiós de andar por casa, un "qué tal", un "qué te pasa", un "no",
un te quiero que no quiere o te escapas o te mueres, tu razón no es nunca "la razón".
¿Qué me pasa? ¿No lo ves que ahora soy yo el que necesita que saques tú la fuerza? Que vengas tú a por mí, que saques fuerzas y me abras también tu corazón.
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