
Estaba pensando en qué poner, cómo felicitar éste dia de hoy. Una sala llena de gente, pero en realidad vacia, ¿quiénes eran todos aquellos desconocidos? Para ellos nosotros no éramos nadie, para nosotros ellos no eran nada. En aquél momento, era tu mano entrelazada a la mía, las alianzas escondidas, las mismas alianzas de siempre para después volver a ser puestas en su sitio. Solo habían miradas de complicidad, dos sonrisas, dos críos mirándose como si no existiera nadie más en aquél momento. ¿Para qué una ceremónia por todo lo alto? Aquello era solo nuestro, solo nuestras ganas de serlo todo el uno para el otro, no solo en sentimientos, si no también por papel, legalmente. El hecho de que quisieras todo conmigo, de que me lo dieses, cosa que sigues haciendo. No te dí una boda de princesa, no te vestí de blanco ni me puse traje, no compré una luna de miel por todo lo alto, ni siquiera te di un ramo, solo me ofrecí yo, yo con mis defectos y con mis ganas de hacerte feliz. De momento, con lo único que me quedo es con tus preciosos ojos azules aclarados, esa mirada de felicidad que se te pone, esa sonrisa que te ilumina por completo, como si no existiera nada más, solo nosotros dos, aquél "si quiero". Te amo, mi preciosa mujer.

0 comentarios:
Publicar un comentario