
No hay rosa que mas pinche que la que no quiere dejarse coger, y aún así alargarás la mano, porque quieres tenerla contigo, porque quieres guarlarla en tu libro y que no se marchite. Quieres protegerla aunque aveces caiga, quieres recogerla cuando lo haga, quieres poder saber que todos los días podrás oler su fragancia, la misma que te nubla los sentidos.

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