Sobre mí.
- Vampire
- Al final sólo un billete, y un adiós de andar por casa, un "qué tal", un "qué te pasa", un "no", un te quiero que no quiere o te escapas o te mueres, tu razón no es nunca "la razón".
martes, 15 de marzo de 2011
0
Hoy, me paré a pensar, en la seguridad que me das. Me paré a pensar en el hecho de no tener certeza si sabes todas las imagenes que pasan diáriamente por delante de mis ojos y lo que me atrae cada una de ellas. Por lo que me he decidido a escribírtelas aquí, una a una, todas las que se me ocurran (porque hay muchas más, seguro). La primera, mi imagen cuando me despierto, la suerte que tengo a veces de hacerlo antes que tú, la imagen de verte acurrucada, respirando tranquilamente por los labios, con el pelo despeinado, completamente pegada a mi. En ese momento, suelo girarme y rodearte con un brazo, apretarte contra mi pecho y suspirar. Alzo la mano para enredarla en tu pelo y quedarme con la suavidad del mismo, para después bajarla y pasar las yemas de los dedos por tu mejilla, para notar como se me eriza la piel con el tacto de la tuya, suelo inclinar después la cara y juntar nuestros labios, y ¿sabes qué? Sueles ronrronear o suspirar al tacto. La segunda, cuando nos vemos por primera vez ese día, tu sonrisa. Se te alzan los pómulos y se ven todos y cada uno de tus dientes, aveces dejas una fina línea entre ellos donde se ve la lengua apoyada en la parte posterior, pero lo mejor es cuando te llega a los ojos, cuando cobran vida y hablan por si solos, poco antes que nos acerquemos y nos fundamos en un abrazo, cuando paso los brazos por tu cintura dándome cuenta de lo pequeña que es, cuando apoyo los antebrazos en tu espalda y te doy el tan conocido empujón que unirá nuestros cuerpos del todo, encajando tan perfectamente como siempre lo hacen, el bombeo de tu corazón o el cosquilleo que suelo sentir. La tercera, cuando intentas provocarme, poniéndote ropa con la que sabes que te miraré, queriendo sentirte deseada, queriendo sentir el deseo que provocas en mi, a pesar de que ese está siempre, solo necesita una pequeña llama para arder con furia. Te acercas, apoyas la lengua en tu comisura o juegas con tu piercing en los dientes, buscando tentarme, me pasas la mano por el torso imaginando mi cuerpo, el cual ya conoces pero siempre pareces tener ganas de volver a descubrir. Tus gestos al notar mis manos, como se te eriza la piel con una simple caricia, recordándome todo lo que siento yo con las mismas, como noto el calor de tu cuerpo por mis labios cuando empiezo a besarlo. Como hacemos el amor, a nuestra manera, como follamos como putos animales y luego quedamos exhaustos, demostrando que es la manera que tenemos de entregarnos al otro, hacer el amor a fin de cuentas, ¿no? Sin adornos, ni romanticismo, ni palabras bonitas, o un te amo al final. Completamente desnudos, en una mesa, una pared, un coche, una silla, un sofá... insultándonos, mientras te muerdo y me arañas, con dos gemidos resonando en la estancia marcando el final. La cuarta es cuando estás agusto. Cuando toda tu piel está en contacto con la mía, cuando estás respirando tranquilamente o besando alguna parte de mi piel, cuando las caricias se abren paso y no existen palabras que rompan ese momento, cuando sueles estar entre mis brazos, apretándote de forma suave pero firme, sin ningún hueco entre nuestros cuerpos, cuando te sale decirme tus sentimientos, o simplemente cierras los ojos y noto tu corazón bombear tan tranquilo, que entro en un estado de felicidad, en la que me importa una mierda el mundo, menos de lo que suele importarme diariamente. Y la quinta, última, aunque no menos importante: cuando nos besamos. Cuando nuestros labios hacen contacto, entreabriéndose para encajar, empezando a buscar ese contacto tan familiar pero a la vez tan único, que hace que nunca sea suficiente el mismo beso, alientos mezclándose junto con algún suspiro, unos brazos que rodean mi nuca mientras mis manos, en cambio, suelen ponerse en tu cintura, aunque en otros casos me dedico a acariciar tus preciosas piernas, tu suave piel, o apoyarlas diréctamente en tus nalgas. Un beso que empieza suave, y sube de intensidad, pidiendo cada vez más, suplicando que se enzarcen en una lucha donde no perderá nadie, donde solo quedará el sabor del otro en tus labios, con lenguas reconociéndose a cada paso. Y esque, no cambiaría ningún momento de mi vida contigo, ni siquiera nuestras insufribles peleas. ¿Sabes? Creo que cuando conoces el amor, el amor de verdad aquél que te hace pensar "no quiero nada más", es aquello que llevo buscando, todo lo largo que ha sido mi vida sin ti. Y el cual ahora, no pienso perder, por nada. Y esque estoy enamorado, ¿qué puedo hacer? Quédate conmigo, para siempre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Más visto.
-
Y de tu mano podré caminar.
-
El verdadero perdedor no es aquél que no gana . El verdadero perdedor es aquél que tiene tanto miedo a no ganar que ni siquiera lo intent...
-
Hey, buenos dias princesa, traigo algo para ti, dice algo así como: Dime si habrá algo más bonito, que despertar a tu lado cada dia, su...
-
La razón por la que quiero deshacerme de molestos pensamientos, es porque no hay otra forma de probar mi existencia. El futuro que s...
-
•• hєιdι dice (3:24): *Porque yo te amo más, porque te amo hasta morir *Porque te amo hasta que deje de latir mi corazón *Porque te amo c...
-
-
Una vida como una montaña rusa, llena de altibajos, llena de velocidad y de lentitud. De repente en la cima, de repente caes en picado; de ...
-
Siempre hay algo que puede alegrarte la vida, en mi caso, un día que tenía la pinta de ser todo lo horrible, cambió. Te transmiten paz al mi...
-
Waiting for the end to come, wishing I had strength to stand. This is not what I had planned.. It's out of my control.
-
Running through the monsoon, beyond the world, to the end of time, where the rain won't hurt. Fighting the storm, into the blue, ...
0 comentarios:
Publicar un comentario