
Yo no soy como los demás. Odio aparentar, soy lo que soy sin tapaderas, impulsivo, cabezota, sincero, borde en muchas ocasiones, celoso, posesivo, pero soy yo. No finjo. Odio los desprecios, odio las habladurías, odio las mentiras, odio la falsedad. Odio las amistades pasajeras, odio las modas, odio la gente que se cree más, odio los grupos. Me gusta poder hablar en las multis sin temor a que se me hinchen los huevos porque me venga un chulo que me odia sin razón, odio que hablen sobre mis acciones o sentimientos como si me conociesen, odio que me digan lo que quiero escuchar si es mentira, me gusta que si no te caigo bien no me dirijas la palabra, porque si es recíproco ten por seguro que yo no lo haré. Me gustan las amistades duraderas, compartir con alguien los buenos y malos momentos, saber que estará ahí aunque paséis días sin hablar, me gusta la originalidad, me gusta la gente humilde pero que sabe lo que vale, me gusta poder hablarme con tal y cual sin tener que coger un grupo particular de amigos. Así soy yo, complicado, libre. Huyo de las peleas, no me gustan, suelo callarme la boca (no porque me déis miedo, que sé que muchas veces se os sube el ego) porque no me gustan los enfrentamientos diréctos, los evito siempre que puedo. Pero en realidad, ¿de qué sirve? Creo que aquí dentro, lo que más sobra es maldad y extraño la época en que podíamos hablar todos con todos sin que hubiesen disputas absurdas, porque en realidad, llega un momento que ya no sabes ni con quién hablar, porque o no te dará conversación, te contestará borde o simplemente es alguien camuflado que viene para joder. Sinceramente, me da mucha lástima, que tengamos todos que cerrarnos a un grupo de amigos por pasar de intentar que sea diferente.

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