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Al final sólo un billete, y un adiós de andar por casa, un "qué tal", un "qué te pasa", un "no", un te quiero que no quiere o te escapas o te mueres, tu razón no es nunca "la razón".

miércoles, 5 de octubre de 2011

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Es curioso escuchar expresiones tan rutinarias.
Te sientas a ver la vida pasar... ¿o tal vez no?
Debería añadir, que no estoy sentado a ver la vida pasar,
estoy sentado a esperar la muerte. Morir no es complicado,
empiezo a entender a toda la gente que huye a través del suicidio,
la vida es una mierda, y sé que quien piensa así tampoco merece vivirla.
Aún así, ¿por qué respirar? Sé lo que debería hacer y no lo hago, no me da la gana de hacerlo. Sé lo que quiero pero se escapa a mis manos, no es algo que diga, no puedo alcanzarlo porque no quiero. Cualquier persona que me mirase ahora, sucio, cansado, escéptico, buscando pelea, sabría que sí es algo que quiero, pero que perdí. En cambio, una nueva idea que me ronda la mente desde hace unos dias me hace entrar en un estado de supor, el poco tiempo que dejo libre. El amor es una ilusión, brillante, cálida, que te abraza y te atonta los sentidos, que te llena, que te agranda como persona. Lo que no entiendo es por qué esta ilusión me está durando tanto. Tantos años de unos brazos a otros, viendo como el amor se iba esfumando con la misma rapidez con la que llegaba, y ahora solo quiero la muerte, ¿que irónico no? Pensar así, me hace plantearme que todo el absurdo caso de que ahora sufro, no sea una ilusión también. Entonces pasado un tiempo, ¿se evaporará? Tan solo me quedará de real mi cuerpo, mis recuerdos pasarán a un estado de embriagadez, como si todo aquello lo hubiesen visto los ojos de un borracho. Borracho de amor, de lujuria, de orgullo de poseer a alguien. Aquella bebida a la que era adicto, a la que aun soy adicto, me ha dejado mal sabor de boca, el cuerpo duro y rígido. La ciudad es mucho más brillante de noche, vivo de noche, duermo a ratos de dia, y el tiempo libre en el que me siento en el suelo, miro mi anillo, lo aprieto mi mano y rezo. Dime, ¿no puedes llevarte ya esta ilsuión? No me gusta, el dolor que imagina mi mente me llega hasta los dedos de los pies. ¿Puedes dejarme a solas con mis sentimientos? Quémame el cuerpo, déjame a solas con mi corazón.

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