Sobre mí.

Mi foto
Al final sólo un billete, y un adiós de andar por casa, un "qué tal", un "qué te pasa", un "no", un te quiero que no quiere o te escapas o te mueres, tu razón no es nunca "la razón".

viernes, 27 de enero de 2012

0

Soy un demonio.


Frío, impasible. En la superfície de un espejo, encuentras un reflejo, pero nunca podrás atravesarlo. Si pones tu propia mano en él, notarás que su superficie es lisa, fría, y que no varía porque tú la toques, tan solo se mancha, cosa que a lo que está tras el espejo, ese reflejo, le trae sin cuidado. Haz tu propia prueba, sonríe frente al espejo, y entonces, ralla su superfície, ese sonido chirriante te atravesará los oidos, aunque cojas algo, y se lo arrojes, aunque esa superficie se rompa en mil pedazos, si cojes uno de ellos, seguirán reflejando esa sonrisa anterior. Porque no le llega, no lo atraviesa, no deja de ser una barrera perfecta. Se puede quebrar, se puede romper, pero seguirá sin llegarle el golpe directo, no, no le llegará. Y así, es como están las cosas, ruín, cobarde y asustado, seguirá siempre ahí detrás, escondiéndose como un pequeño cachorro asustado, pero sus palabras nunca llegarán al exterior, aunque quiera decir algo nunca se oirá, le puedes ver abrir la boca, pero no le verás soltar ningún sonido. Aunque quiera explicarse, hacer que le entiendan, o decir sus sentimientos, la barrera, no se lo consentirá. Y ahí seguirá callado para siempre, encerrado bajo un muro inquebrantable. Y desde fuera, todo parecerá siempre bajo control. ¿A quién le importa? Bien es solo su problema, no hay nadie más encerrado con él ahi dentro, por lo que, tampoco a nadie le preocupará. Tampoco hay nadie fuera de ese muro, golpeando para llegar, por lo que, sonríe, amigo. Nunca volverás a salir.















Silencio, estarás ahí para siempre.
Silencio, no grites, ¿crees que me importa?
Silencio, estás solo.
Silencio.

0 comentarios:

Más visto.

Seguidores