Sobre mí.

Mi foto
Al final sólo un billete, y un adiós de andar por casa, un "qué tal", un "qué te pasa", un "no", un te quiero que no quiere o te escapas o te mueres, tu razón no es nunca "la razón".

sábado, 25 de febrero de 2012

0
Me siento como un niño pequeño, en esa época en la que preguntan el por qué a todo. Solo que un niño pequeño, pregunta por curiosidad al mundo, con esa mirada llena de vida y de ganas por aprenderlo todo, de saber más cosas. Mis razones son más dolorosas, más punzantes. Cuando uno piensa en amar, te viene lo típico de, que vas a sufrir, pero nunca imaginas hasta qué extremo. Enamorarse apesta, es doloroso hasta quemarte los huesos, no, es incluso más. Al romperte un hueso duele, pero es mucho más doloroso notar que se derriten por un fuego interno que estás lejos de poder apagar. Por mucho que te hagas preguntas, no optendran respuesta, puesto que no han sido formuladas en su momento. ¿Por qué tu indiferencia? Vales poco. ¿Por qué me abandonaste? ¿para qué iba a venir?. ¿Hay alguien mejor que yo para ti? ¿acaso lo dudas?. ¿No te hacía feliz? Tú no podrías hacer feliz ni a tu propia sombra. ¿En qué momento pasé a ser tan insignificante? ¿esque dudas de que antes no lo eras?. Mi propia mente no es demasiado agradable en respuestas, por lo que las borro y vuelven a empezar las tornas de preguntas, (calla ya...), preguntas sin respuesta, (calla ya...), preguntas dolorosas, (calla ya...), dolor, dolor, dolor. Quiero morir en la hoguera, quiero que me quemen vivo y que mi corazón sea rematado. Porque por mucho que sangre se empeña en seguir latiendo, bom, bom, bom, bom, bom, bo-bom.. ¡CÁLLATE!

0 comentarios:

Más visto.

Seguidores