Sobre mí.

Mi foto
Al final sólo un billete, y un adiós de andar por casa, un "qué tal", un "qué te pasa", un "no", un te quiero que no quiere o te escapas o te mueres, tu razón no es nunca "la razón".

lunes, 12 de marzo de 2012

Hoy es el día. El momento ya pasó y la hora es en unos minutos. Ha llegado la hora de ser fuerte, ha llegado la hora de pisar la realidad y no vivir en sueños, no buscar volver a subir al cielo, ya lo que queda es el infierno y caminar sobre brasas. Sólo quedará dolor, recuerdos de un tiempo mejor, ese olor característico de lo que era sentirse querido, un hogar, una familia... ahora solo quedan cenizas que tardarán en irse, restos que deberán cambiar de lugar en la memoria, restos de "lo que ansío" a "lo que fue", lo que nunca volverá, lo que hay que dar ya por perdido. Dicen, que cuando te resignas, el dolor cambia de intensidad, pasa de ser un dolor inhumano, insufrible e imposible, a uno con el que puedes sobrevivir, porque ya solo son recuerdos, porque ya no tienes esperanzas que te consumen, porque ya sabes las cosas claras. Sentimientos que han cambiado, pero, ¿es su culpa? ¿Es la culpable? Yo creo que no, porque los sentimientos son volubles, y han estado ahí por mucho tiempo. Podría ponerme a la defensiva, podría decir que no me lo merecía o que la odio, nada de eso me traería paz, nada de eso me haría olvidar antes éste dolor. Además de que sería mentira. En un momento en el que las cartas están sobre la mesa, en el que ya sabes cuál es el blanco y cuál el negro, solo queda recogerlas y volver a mezclarlas, jugar otra partida en la que ya te da igual el resultado. La reina de tu partida ya no está, se esfumó, la perdiste. Existen otras reinas, pero ninguna es como la tuya, con ninguna encajarás. Si el caballo de espadas, pierde la reina de espadas, tendrá otras reinas, de diferentes palos, ninguna será de espadas, ninguna será ella. El caballero elige estar solo, seguir cabalgando en la soledad, con el brillo de su espalda como único recuerdo del pasado. Ella era mi reina maravillosa, la que podría enamorarme 100 veces con una simple sonrisa, una de esas sonrisas que le llegan a esos preciosos ojos, de las que siempre he hablado, las que me enamoraron en su momento, y las que, dentro de poco, ya no irán dirigidas a mi persona... Pero eso, lo diria el antiguo caballero, el que llevaba un sentimiento encima desde hace más de dos años, el caballero de ahora, cierra su corazón, para que nada salga, ni nada entre. ¿Que lo sospechaba? Sí, lo hacía, pero una cosa, es sospecharlo, y otra cosa es escucharlo de sus labios. Tal vez nunca fui bueno, fui un mal caballero, ajado y viejo, me siento tan viejo como si tuviera 90 años, sólo quiero sentarme y dormir, olvidar los errores que me han traido a esta situación, soñar con que puedo volver atrás y vuelvo a estar con ella, añorar momentos que hasta hace nada eran realidades. ¿Sabéis cuál fue mi error? Presuponer, dar por sentado, que como mis sentimientos no se han movido de su sitio, los suyos tampoco lo harían. Tras tanto abandono, tras tantas peleas y malas caras, tras tantos errores, tanto hacerte sentir insuficiente, ha ocurrido lo que mucha gente me diría que me he buscado desde hace tanto tiempo, por no saber cuidarla, por no saber mantener aquello que era tan valioso. Cuando abrí los ojos ya era tarde y ahora... ahora queda un largo y duro camino, un camino de soledad y dolor, sé que la peor noche será la de hoy, que no dormiré, que me emborracharé, y que aun así no saldrás de mi mente, es mi castigo, puede ser. Gracias por dejarme soñar, perdóname por olvidarme de protegerte, cuidaré de tu recuerdo, como si fuera de un material demasiado valioso, como para ponerle nombre. Quisiera que me disculparas, por haberte atado por tanto tiempo, injustamente, te diría millones de cosas más, pero no quiero rozar lo ridículo, mi corazón sangra, duele, te extraña... Y así seguirá para siempre.

Te amo, mi preciosa pequeña. ¿Te casarías de nuevo conmigo, en mis sueños?

Más visto.

Seguidores