Podría volverme adicto al calor de tu piel, adicto a sentir cada curva amoldarse contra mi cuerpo,
adicto a tu respiración chocando contra mi brazo desnudo, mientras velo tus sueños.
Tu cuerpo es una perdición, tengo que admitir,
que cuando te acurrucaste anoche, estuve a nada, de perder el juicio.
¿Qué clase de juicio voy a conservar?
Si mi deseo por ti se extiende por todas mis terminaciones.


0 comentarios:
Publicar un comentario