Sobre mí.

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Al final sólo un billete, y un adiós de andar por casa, un "qué tal", un "qué te pasa", un "no", un te quiero que no quiere o te escapas o te mueres, tu razón no es nunca "la razón".

miércoles, 25 de enero de 2012

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Ni hablar.

Somos como marionetas en un teatro largo y aburrido. De vez en cuando, se nos rompe un hilo y tiene que pasar tiempo hasta que lo volvemos a coser, pudiendo así, volver a movernos con "libertad". Últimamente mis pensamientos han viajado desde lo irreal, inhumano, hasta lo corriente y vulgar. ¿Y si la vida no fuera más que una representación? Cada dia es un acto nuevo, en el que nos comportamos como actores siguiendo un guion del que ni siquiera hemos sido informados. Unos invisibles hilos nos guían de un lado a otro, nos hacen abrir una puerta o sentarnos, nos hacen mirar a la derecha o a la izquierda, si mañana me caigo, ¿será que se me han roto más hilos de los que puedan seguir sujetando mi cuerpo? ¿Tal vez me oxide dentro de un tiempo y tengan que arreglarme para seguir funcionando? ¿Algún dia seré abandonado en un trastero, a la espera de que una obra más me llame? En mis pensamientos, siempre me imagino un final en el que me queman vivo, sin dejar ni un pedacito de madera en mi, para que no se me pueda reconstruir, pero entonces despierto y me doy cuenta que solo se había bajado el telón, y estaba sentado a la espera del siguiente acto. ¡Ánimo amigo! Ya queda menos para el final de la obra. Y por fin, podrás moverte con gusto hasta la caja de "madera para quemar".

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